Los Pokémon han vuelto
Added 2023-04-27 11:08:48 +0000 UTCPokemon leyends
La leyenda de los campeones.
He tratado de bajar esta montaña pero siempre es lo mismo, el clima es demasiado para mí y mis pokemon, y si no quiero morir de frio debo volver a la cueva de red, de noche cocina una sopa de las setas, algas y plantas de la cueva y sus alrededores, pues me acabe la comida que traje conmigo hace tiempo.
Esta mañana Red me dio una bolsa con las plantas, dijo que come solo por acompañarme aunque él no lo necesita, así que podía llevármelo todo en este intento.
Y me está costando horrores.
Desde que Salí de la cueva La nieve estaba muy alta y el tiempo muy frio.
Bajar de la montaña era lo que seguía de difícil era tan fuerte que amenazaba con lanzarme de la montaña y se ponía peor con cada hora que pasaba, los peñascos aparecían casi por sorpresa como si fueran pokemon en la hierba alta, había ríos embravecidos que me obligaban a cambiar de camino una y otra vez; y recordaba con nostalgia al golduck de mi madre, y como me ayudaba a nadar de pequeña cuando íbamos a puerto carmín, pero sin él tenía que cambiar de camino cada dos por tres. Pero no me importaba, esta vez iba a lograrlo, iba a regresar a casa.
Después de mediodía el frio solo incrementaba hasta que llegó a ser tanto que ni siquiera había pokemon a la vista.
Llegue a un gran risco que bajaba como un inmenso muro de piedra hasta la otra mitad del monte plateado, estaba tan cansada de la caminata que no pensaba regresar a buscar otro camino iba a bajar por aquí y punto.
Saqué a mi snisel para que me ayudará, era muy pequeña pero muy fuerte, me agarre de ella con ayuda de una cuerda y descendíamos juntas el escarpado muro. Hasta escuchar un estruendo que venía de arriba, arena y piedras caía sobre nosotras y al volver la vista hacia allá los vi, unos gravaler rodaban por la pendiente desatando una avalancha.
— Rápido sneasel regresemos!!!— exclame, pero ni bien había terminado un gravaler nos alcanzó a toda velocidad.
El golpe de su titánico cuerpo de roca arrancó las garras de esnisel de la montaña y Caímos desde las alturas, enisel se quedó inconsciente y lo agarre en el aire abrazándolo mientras llamaba mi saiter. Me agarre de su pata pidiéndole que volara, pero no podía con las dos. Los gravaler cayeron desde todas direcciones, saiter esquivaba muy apenas hasta que el brazo de uno le rompió el ala mientras caía al fondo del barranco levantando una nube de polvo, y saiter clavó sus afiladas cuchillas en el muro de piedra, apenas aminorando nuestra caída nos deslizamos a toda velocidad rodeados de una asfixiante nube de polvo.
Me llevé el golpe de mi vida contra el suelo solo escuchando como los gravaler volvían a tirarse por el barranco.
Como si no fuera suficiente la noche ya estaba cayendo, si los golbat nos atacan no podre hacerles frente con mis amigos tan lastimados, la cabeza de esnicel comenzaba a sangrar y las cuchillas de saiter estaban destrozadas, las iba a perder si no hacía algo rápido.
Los regrese a sus pokebolas, y me puse a buscar un lugar donde refugiarnos, el sol estaba por caer y de una cueva salieron aleteando los pokemon buscando entrenadores que atacar, y al hacerse la oscuridad me agazapé tras uno arbustos esperando no ser vista, pero los golbat inundaban el cielo y sandlash no podría él solo contra todos ellos. Tuve que quedarme ahí inmóvil hasta que la luna llena lo iluminó todo y pero el sueño me inundaba y me di cuenta, de la cantidad de sangre que estaba saliendo de mis codos y rodillas, tenia que encontrar un refugio rápido donde hacer algo y me puse a caminar escuchando a lo lejos el escabroso aleteo de la bandada de golbats y crobats.
El frio era peor a cada minuto y la nieve comenzaba pintar las grises rocas de blanco, hasta que vi luz saliendo de una cueva.